Durante nuestra visita a Buenos Aires nuestro gran amigo Karim de la Agencia EM nos puso en contacto con Hugo Lobo y nos consiguió una entrevista con el. Hugo Lobo ha desarrollado su carrera musical de manera independiente, superando etapas y desafíos para llegar a hacer lo que realmente le apasiona. Por años Hugo Lobo ha buscado crear un entorno musical independiente, tanto para el como para otros músicos y proporcionar oportunidades a músicos del interior del país. Su lucha para el reconocimiento del Ska de verdad lo ha llevado a sobrepasar una serie de obstáculos, esforzándose por mantener si integridad artística y a ser encasillado en géneros más comerciales.
Héctor: Bueno, primero agradecerte que nos hayas dado la oportunidad de entrevistarte, de estar aquí contigo. Algo que me pareció muy interesante fue la forma en que empezaste a hacer tu carrera. Me da la impresión de que tenias un fin y recorriste todo este camino, sabias que tenias que hacer todas estas etapas para llegar a hacer lo que tu quieres hacer ahorita en este momento. Me da la impresión por el cuarteto que tienes y este proyecto que haces con los músicos locales. ¿Va por ahi?
Hugo: Sí, sí. Este, en realidad sí. Fui pasando etapas como vos decís y tratando de buscar esta culminación para llamarlo de alguna manera que es lo que quería hacer, pero en un principio en mi comienzo de carrera como todo músico independiente tocando con bandas under de barrio. Después tuve la suerte de poder trabajar de sesionistas ¿no?. Tuve la suerte de muy temprana edad, a los 15 años estar tocando en ‘Todos tus Muertos’ en la época de ‘Dale a aborigen’ cuando yo tocaba la trompeta hace cuatro meses, porque Fidel era acá del barrio nos conocimos en una fiesta, me invitó a tocar y ahí quedé. Eso fue una suerte también, de que a raíz de eso en esa época en este país no había músicos, no había trompetistas rockeros, los trompetistas eran los músicos de jazz o de música clásica. Nadie tocaba a las cinco de la mañana, nadie era rockero. Fui uno de los primeros en ese sentido y al haber sido uno de los primeros en eso me empezaron a llamar un montón después de tocar con ‘Todos tus muertos’. En esa época el vivía con Sergio Rotman. Allí empecé a tocar con ‘Mimi Maura’ con ‘Los Cafres’ con ‘Dos minutos’ con ‘Un cuartito’ con un ‘Ataque’ con un montón de bandas que necesitaban de viento y no había, entonces eso me llevó a trabajar de sesionista, ¿no?. Cosa que por supuesto me sirvió un montón, me gustó pero no era mi fin en lo que yo quería terminar. Allí armé de ‘Dancing Mood’ que era la música que a mí me gustaba, que también al trabajar con tanto músicos ví cosas que yo no pretendía hacer, ¿no?. Cuando empiezo a ver porque se separan las bandas, por las regalías, ¿quién componen el tema?, ¿cuánta plata me corresponde a mí? y todo ese tipo de cosas. Quise armarme un lugar en donde eso no suceda, que sea una banda independiente, que no firme con compañía discográfica nunca. ¿Para qué? Para no salir al estrellato y estrellarse o que la gente se olvide por la sobre exposición. Fui viendo un montón de cosas que fueron pasando que no quise hacer y empecé a buscar mi lugar en donde poder hacer lo que, aprendiendo de lo que no debería hacer y y si lo que quería hacer. Resumiendo, bueno ‘Dancing Mood’ que ya va cumplir 25 años, también empecé a ver falencias en en cómo se maneja la música, en que solamente se centraliza en Buenos Aires y hoy en día nombramos a cinco bandas «mainstream» o conocidas de Argentina, ninguna es del interior del país. Capaz que una pero que se tuvieron que venir a vivir acá. Viajando por todo el país ví un montón de músicos que dejaron familia, trabajo, hogares en venir acá que está súper poblado de músicos a firmar con una compañía, o no, o esperar que les pase algo y que se frustren y abandonen. Empecé a hacer este proyecto del que hablábamos que se llama ‘Street Feeling’ que es viajar por todo el país pero ir a contrapelo de todo y armar y darle trabajo a los músicos del interior y generar movidas ahí también, ¿no? que eso a la larga eh culmina en que esos músicos se conozca y empiecen a hacer proyectos ¿y que sé yo? Hay lugares muchísimos lugares en este país en donde no hay lugares para tocar. ¡No hay! La gente no tiene dónde salir, dónde ir a tomar algo salvo una pizzería pero un shows en vivo no vas a ver nunca. Entonces es un poco más complejo. Uno tiene que bajar un montón también de cambios, alquilar lugares para tocar, en clubes o en restaurantes y generar y armar movidas. Y esto culmina con el cuarteto de jazz que es un un proyecto y la música que siempre me gustó pero que nunca tuve el tiempo y la madurez como para tocarlo para llamarlo de alguna manera musical y bueno, me pude dar ese gusto también. Así que hoy en día como bien decías hace un rato, busqué ahí con los años mi comodidad y lo que pude ir queriendo hacer.
The Roomtone · Entrevista con Hugo Lobo en Buenos AiresHéctor: Estos artistas, lo veo como que es el el empujón que necesitan de alguna forma que alomejor te dieron a ti al principio ¿no?
Hugo: Exacto
Héctor: ¿Has notado el resultado en eso?
Hugo: Sí, mucho. Me encontré con un montón de músicos increíbles. Uno aprende un montón tocando todos los fines de semana tres veces por por fines de semana con siete músicos diferentes durante 10 años ¡Un montón! Muchos tocan muy bien, muchos están empezando, muchos van a tocar muy bien. Todavía no tuve en ningún encontronazo de mal gusto de que «¡Uy, no! Le falta mucho» Si no que al tener un repertorio también ya escrito, yo mando partituras un mes antes. Ya el nivel tienen que saber música, entonces eso ya tiene un piso de nivel, porque si no, no podemos ensayar ¡Esa es la regla!. Pero sí veo la evolución con el tiempo. Y sí también veo que arman bandas, porque no son bandas con las que toco que ya están consolidadas sino que son músicos diferentes. Se conocen, arman bandas, siguen trabajando, siguen armando eventos y con el pasar de los años, que siempre voy pegando la vuelta yendo a cada lugar otra vez, veo una evolución increíble. Y también lo noto en mí, como te digo, porque uno aprende tocando todo el tiempo con otras gente ¿viste?. Siempre a uno le faltan cosas e inconscientemente escuchándolo dandole ese lugar uno absorbe y se influencia con eso, entonces un crecimiento bastante parejo para todos.
Héctor: ¿Este viene siendo como una primera etapa? ¿Hay una segunda etapa que quieras hacer? Hablando de por ejemplo, dices que hay una centralización en Buenos Aires de alguna forma. A parte dar espacios a esos músicos para que también tengan esa proyección, ¿O en medios digitales?
Hugo: Lo hice. Lo hice también. Hice muchos festivales acá que se llamaban Sky Unity en donde traje artistas de afuera como ‘Ken Boothe’ como ‘Bad Manners’ como ‘Roddy Radiation’ de los ‘Specials’ y siempre hice tocar banda del interior, no de acá, super unders. Con ‘Ken Boothe’ tocaron cuatro bandas una de San Nicolás otra de Pergamino otra de Rosario. Ponerlos con artistas top. Por supuesto me recontraputearon los músicos de acá «¡Eh! ¿Como no me llamaste a mí?» Pero bueno, la idea era que esos músicos vengan a tocar a Buenos Aires y no a este cuartito para 50 personas, sino que tengan la oportunidad de tocar en un escenario grande con un artista grandes, ¡Lo hice! Y también hice muchos compilados en CD, quemados, a lo «Pepe Lobo» ¡jajaja! en los 90. Con muchísimas bandas, como cinco volúmenes que también se llaman ‘Sky Unit’ en donde había 14 bandas de todos lados y mostrando eso. Pero creo que esa batalla también a la larga y con el tiempo se va ganando, porque si bien siguen las compañías discográficas están apuntadas mucho más hoy en día a productos armados inmediatos para el éxito inmediato y para que la culminación inmediata también ¿no?. Dos o tres veranos como mucho. Pero esto de las plataformas digitales ayudan un montón a la visibilización, a la visibilidad de las bandas del interior, de poder mostrarse más rápidamente que antes mandando un CD por correo o teniendo que venir acá. Creo que eso abre un poquito más el panorama por lo menos para la escucha. Lamentablemente el lugar de presentación sigue siendo tener que venir a Capital Federal para subirse arriba del escenario que te vean un poco más, pero creo que se va abriendo bastante con el tiempo.

Héctor: ¿Y este proyecto que tienes también con el Club Atlanta viene también sobre esta misma línea?
Hugo: Si, bueno eso es otra cosa también que está funcionando hace doce años, que también, yo desde el día que tuve la suerte de poder vivir de la música, tener un plato de comida arriba de la mesa, para mí, para mi hijo, poder ayudar un poco a mi familia también, quise de alguna manera devolver la suerte que yo tuve y me parece que la mejor manera de hacer eso es con la juventud, con los niños y las niñas en situación de riesgo de vulnerabilidad. Así que armé un merendero, comedor en el Club Atlanta donde funciona una orquesta que llamábamos ‘Los Pibes’ y en donde se basa en lo social más que en lo musical y lo académico, ¿no? Nosotros tenemos instrumentos ahí a disposición de los chicos que vienen. La excusa es la música pero también vienen a comer muchos de ellos solamente y después aprender música. Pero con el tiempo en en un plazo de 10 años, nosotros trabajamos con chicos y chicas de 6 a 13 años y la mayoría, va, la mayoría, 11 en estos 10 años han terminado tocando en orquestas. Hay una nena que ya no es nena, tiene 25 años, está en una orquesta en Berlín tocando o pibitos que se meten al conservatorio. Es como darle, mostrarle que hay otra salida también no tan convencional que es la música, que acá en los colegios públicos y privados es una materia que ya no existe más, y que también puede ser otra salida la música, ¿no?. Y tratamos, trato de de demostrarles eso y del nivel de convivencia y compañerismo más que nada. Pero es algo que me parece que, en este paso por la vida un músico debería hacer. No sé cuántos comedores infantiles hay de músicos conocidos.
Héctor: Si, dar esa retribución también.
Hugo: Sí, la suerte que uno tuvo. Darle oportunidad, darle la mano el que viene atrás, siempre.
Héctor: Oye, también quería hablar un poco de, no precisamente tu infancia, si no que, vienes de una familia donde hubo música, ¿no?. Me imagino que a todas horas. ¿Cuando fue que se te dio el clic? para decir voy a agarrar la trompeta, quiero hacer esto. Empezar mi carrera como músico. ¿Escuchaste algún disco?
Hugo: Desde muy chico. Mi viejo sigue siendo músico todavía, vive aún. Yo creo que a los cinco años, seis, ya sabía que quería tener algo que ver con la música. Ya sabía que eso iba a ser mi vida. Mi papá me llevaba a ensayos, a grabaciones, a prueba de sonido, a shows. Yo le armaba la batería. Ya sabía armar la batería a los seis años. Le ayudaba con las cosas y siempre estuve en camarines y, como te decía, en prueba de sonido, estudio de grabación y, de muy chico dije «¡Esta es la mía!» No sé cómo, si armando escenarios, si tocando un instrumento o produciendo, no sé, pero sabía que de ahí no me iba a mover y que esa tenía que ser mi vida y mi mundo. Después empecé a estudiar con mi papá la batería, después me pasé al piano y después agarré la trompeta, pero desde muy chico nunca se me cruzó otra cosa por la cabeza. Si hacía deportes, jugué al basquet 20 años de mi vida pero lo dejé también por eso, porque no podía convivir la noche con el deporte, en el buen sentido. Pero por los horarios y los tiempos en que se tocaba antes.
Héctor: Si, uno tiene que escoger de alguna forma.
Hugo: Sí, cuando tocaba con ‘Todos tus muertos’ tocábamos a las 6 de la mañana y yo capaz que jugaba los sábados, tocábamos un viernes a las 6 de la mañana y yo a las 8 y media tenía de estar vendándome porque jugaba a las 9 y media de la mañana. No, no correspondía así que lo tuve abandonar. Pero desde muy chico supe que este era mi lugar. Después fui viendo como y también cambiando mi ideología, mi manera de pensar, pero siempre supe y tuve la suerte de chico tener claro eso.

Héctor: Tengo esta duda. ¿Cuándo es que un artista amateur logra ser profesional? ¿Qué se necesita para dar ese salto?
Hugo: Es una pregunta complicada porque yo no lo atribuyo a eso a la cantidad de gente que uno puede llevar, porque eso puede ir y venir. Entonces cuando cerraste un ‘River’ y después tocas en ‘Niceto’ ¿Dejaste de ser profesional?. ¿Viste? Es una pregunta como extraña. Sí se que hay momentos de quiebre que uno, ¿Qué se yo? Con ‘Dancing Mood’ supe que hubo un antes y un después cuando tocamos en el ópera con una sinfónica y la primera vez que llenamos dos teatros dos días seguido. Eso me pareció como un paso, pero después también terminamos tocando en Tucumán para 150. Esto es una marea que sube y baja. Yo particularmente y, no pretendo que todo el mundo piense de esa manera y por supuesto que no, yo creo que en mi caso al poder trabajar, levantar el teléfono, que suena el teléfono, levantarlo y que me llamen para ir a tocar con la ‘Sonora Dinamita’ o con ‘Dos Minutos’ o con una orquesta sinfónica y me tire una carpeta en un atril, poder leerla interpretarlo hacer ese trabajo, ahí me parece que dije «Soy un músico profesional». Que pueda responder para lo que yo me prepare que fue estudiar en un conservatorio o estudiar particularmente para estar preparado para eso. Pero no puedo responder como un cantante o como el dueño de un proyecto porque mi instrumento requiere de eso nada más. No hay trompetistas cantantes ¿viste? Es un trabajo más de de atrás, de segunda fila o tercera fila, de poder tocar, que no es lo mismo alguien que compone una canción a estar cantando ¿viste? Los trompetistas, los instrumentistas de viento solemos trabajar de sesionista y creo que ahí el cambio del ‘amateurismo’ a el ‘profesionalismo’ es poder hacer eso, responder y poder leer a primera vista e interpretar diferentes estilos de música. Poder hacerlo y que te sigan contratando.
Héctor: Muy bien. Muchas gracias.
Hugo: A ustedes.
