Edu Sahe es un mixer destacado que ha trabajado con una variedad de artistas independientes, tanto nacionales como internacionales, a través de su marca personal, Eduland Mix, y en colaboración con Home Life Studios en la CDMX. Su trabajo incluye mezclas en formato Atmos para algunas de las discografías más importantes del mainstream. En esta extensa conversación, tuvimos la oportunidad de explorar su visión sobre la vida, su enfoque único hacia el trabajo como mixer, sus inquietudes, metas y los objetivos que aspira alcanzar en la industria musical.
Quería empezar hablando sobre lo que has hecho. Lo que platicábamos antes: en este medio no se que tan difícil o complicado sea, pero tú has logrado trabajar con gente en el extranjero, todo lo que has hecho con artistas y Atmos. a lo mejor tú lo ves como algo de todos los días, pero a mi me parece muy chido.
Entonces, mi pregunta es: ¿cómo llegaste a hacer todo eso? ¿Cuál fue el camino que seguiste? Hablábamos en la previa sobre cosas personales, las meras que querías y las que cosas que no querías hacer, que las tenias muy claras. Pero me refiero a la parte personal, cómo te relacionas y como llegas a trabajar con esos artistas.
Edu: Ay, es que esa pregunta si me agarró en curva. No sé si tengo una respuesta clara sobre qué es lo que hay que hacer o qué fue exactamente lo que hice. Lo único que sé es que nunca tuve un plan B ¿sabes? Me monté en mi burro y dije: «Esto es lo que quiero hacer, y esto es lo que voy a hacer.» Y, bueno, eso es lo que hice. O supongo que estoy haciendo, porque a veces siento que es algo muy volátil, no parece algo que pueda durar para siempre.
Yo creo que el camino fue nunca parar de buscar, nunca dejar de intentarlo. Aunque no pasara nada, yo seguía dándole, picando piedra. Creo que, si lo que uno quiere de verdad es lo que busca con todo, eventualmente se da. Al menos eso es lo que pienso.
También creo que parte de ese camino es estar abierto a conocer gente. Admito que yo, por mucho tiempo me negué a socializar más de lo necesario. Pero creo que ese es un secreto importante: salir, conectar con personas.
También, algo que para mí fue importante, fue darme un deadline. Me dije: «Si a tal edad no pasa nada, ya busco otra cosa que hacer.» Creo que eso también es fundamental, porque es difícil aceptar cuando algo no está jalando. Mucha gente no lo hace, se queda atrapada en ese camino sin reconocerlo. Pero yo sí me dije: «Si no pasa para esta edad, entonces no me tocaba.»


¿Y si pasó?
Edu: Sí, si pasó, pero nunca desistí, ¿sabes? O sea, aunque me había puesto es deadline, no me ponía pesimista. Más bien, seguía buscando, viendo por dónde entrar, cómo moverme. Y la verdad es que nunca busqué específicamente trabajar con ciertas personas o hacer proyectos con tal o cual artista.
Mi objetivo siempre fue poder vivir de esto. Nunca tuve la mentalidad de: «Quiero trabajar con esta persona en específico». Simplemente quería dedicarme a esto y poder pagar las cuentas con mi trabajo. Y de ahí, poco a poco, se fue dando todo.
Quizá ahora ya tengo una visión más clara y sí me gustaría trabajar con ciertas personas en particular. Pero en su momento, no era algo que yo persiguiera directamente.
¿Qué era lo que querías que pasara? Porque podrías estar haciendo mezcla o trabajando con personas a nivel local y, quizá, ganando 5 mil pesos al mes.
Edu: Es que la cosa es que, cuando estás empezando en esto, no sacas nada, o sea, ni 5 mil pesos. Más bien, mi punto de partida, el momento en el que sentí que «estaba pasando algo», fue cuando pude mantenerme haciendo esto, ¿sabes? Ya fuera ganando 50 mil o 5 mil, si eso me alcanzaba para vivir haciendo esto, eso ya era suficiente para mí. Eso era que «algo estaba pasando».
Okay. No era algo tan específico, solo era como: puedo vivir de esto y tener una vida chida haciendo lo que me gusta.
Edu: Sí, justo. Cuando empiezas en esto es bien complicado que la gente te pague o te suelte proyectos, por eso muchos lo ven como un hobby. Dicen: «Ah, estos muchachos lo hacen por hobby», como si ser músico fuera solo decir «soy músico» y esperar que algo pegue.
Pero, ¿qué es «pegar» para un músico? Puedes vivir tocando o haciendo otras cosas, pero si quieres que tu proyecto crezca, tienes que tener claro qué quieres. Yo sabía que quería mezclar y trabajar en la música, pero no tenía claro en qué nivel o con quién.
Al final, mezclar para un artista grande o para uno emergente es lo mismo. La chamba es la misma, solo cambian cosas como la facilidad del proceso. Un productor experimentado te entrega todo bien organizado, mientras que alguien que empieza quizá te manda archivos mal grabados y hay que hacer más trabajo.
Para mí, lo importante era poder vivir de esto. No hablo de lujos ni de comprarme un Tesla, pero tampoco de andar sobreviviendo. Cuando era más joven, ni siquiera me alcanzaba para salir a tomar una chela con mis amigos. Entonces, para mí, «que pasara algo» era simplemente poder vivir bien de esto, sin estarla sufriendo.
¿Qué dirías -quizá de una forma más poética, porque la vez pasada hablábamos de eso- que representa el mix? Mencionabas que la mezcla tiene mucho que ver con la energía que transmite una canción o con la energía que debería proyectar. ¿Cómo lo definirías?
Edu: Para hacerlo fácil, el mix es tratar de hacer que las cosas que me llegan suenen mejor, más bonitas. Y, si nos ponemos más filosóficos, se trata de hacer que suenen más a lo que realmente es el artista. No quiero que suene como una plantilla genérica, algo que «suena así porque técnicamente tiene que sonar así», ¿no?
Cada cosa funciona distinto para cada persona, así que el trabajo es hacer que suene lo mejor posible, pero también que la canción capture su esencia y comunique mejor el sentimiento y el mensaje que el artista quiere compartir.
¿Qué tanto puede afectar una mezcla a la carrera de un artista? ¿En qué nivel de importancia está? O sea, ¿qué tanto un mal trabajo puede perjudicarlo o, por el contrario, una muy buena mezcla puede impulsarlo?
Edú: Yo creo que si una canción es muy buena, la mezcla no va a afectar tanto, pero sí le dará más oportunidad de competir. Si una canción es demasiado buena, nada la va a frenar.
Ahora, si la canción no es tan buena y la producción tampoco, una buena mezcla puede darle más chance de existir, competir y llegar a más gente. En cambio, una mala canción con una mala mezcla simplemente se va a quedar en el olvido.
Por eso, en el mundo más profesional nadie se arriesga a no mezclar bien una canción. Cada detalle suma para que tenga mas oportunidades de pegar. Si una buena mezcla te acerca más a que la canción funcione, claro que la vas a tomar.
Una buena mezcla te ayuda mucho, pero una mala mezcla puede hundirte. Una gran canción con una mala mezcla puede arruinarse, aunque si conecta con la gente, puede trascender igual. Pero si la canción no es tan fuerte y encima tiene una mala mezcla, pierde muchas oportunidades de conectar porque a veces los artistas, al estar tan metidos en su obra, no se dan cuenta de que hay cosas que no se entienden bien o no se transmiten claramente el mensaje.


¿Cómo abordas el trabajo de mezcla? ¿Lo haces pensando en que la canción sea competitiva? Ahorita mencionabas que quieres que suene lo mejor posible, pero desde el día uno, ¿cómo encaras el proyecto?
Edu: Siempre busco que suene lo mejor posible. Desde el día uno, mi objetivo es que sea algo que yo mismo escucharía, que no le daría skip, que pueda convivir con los hits que están sonando. Me gusta que suenen bien, y mezclo la música pensando en cómo me gustaría escucharla yo. ¿Sabes? Como esa onda.
¿En qué etapa dirías que estás ahora, tanto en lo profesional como en lo personal? Y, ¿hacia donde quieres llegar?
Edu: No tengo idea, creo que estoy en crecimiento. En cinco años me gustaría estar en un nivel donde yo me considere -o me consideren- dentro de un A list o B list de mixers. Suena ambicioso y loco, pero me gustaría ser reconocido por mi sonido y mi trabajo, más que por la fama o el reconocimiento en sí.
Quiero saber que mi trabajo puede estar a la par del bato que mezcló a Billie Eilish o a Harry Styles. Eso es lo que me gustaría lograr en cinco años. Ya de ahí, si me gano un Grammy o 27, no lo sé. Lo que realmente quiero es saber que puedo hacer lo mismo que hacen los grandes.
Y en lo personal, creo que me gustaría tener más estabilidad financiera, emocional, tener más seguridad en esas cosas que la gente con privilegio ya no se preocupa por ellas.
¿Cómo te comparas con esas personas? Es decir, ¿qué es lo que ellos hacen o saben que tú aún no haces o sabes?
Edu: No lo sé, porque claramente ellos saben algo que yo no sé, jajaja.
Creo que es cuestión de seguirle dando y trabajar hasta que te caiga el «ah, era esto». Al final es pura práctica. Si bien el talento juega un poquito, es como un 10% contra un 90% de trabajo. Es darle, darle y darle si parar.
Y también es cuestión de esperar. A lo mejor ya sueno bien, todo está chido, y solo falta que llegue la oportunidad correcta, que uno la rompa y…¡vámonos! Te fuste.
Mi pregunta también va en el sentido de: cuando escuchaste este disco de Billie Eillish, ¿hubo algo que notaste en la mezcla y dijiste «lo mezcló muy chido porque hizo esto o aquello»?.
Edú: No, en realidad no pienso esas cosas. Si suena bien, suena bien, no me pongo a analizar si «seguro hizo esto o aquello». Si intentas resolver un problema creativo con algo técnico, jamás lo vas a lograr.
Por ejemplo, en el caso de Billie Eillish, la producción de entrada ya es de otro nivel. Me gustaría que, en cinco años, un productor así llegara a mí. Ahí me preocuparía solo por hacer que suene mejor algo que ya suena cabrón y que transmite.
Para mí, va más por buscar esas oportunidades y trabajar en mí para estar listo cuando lleguen. Que si llega la oportunidad, no la cague.
La preparación es de todos los días: probar plugins, fierros, ejercicios para replicar sonidos. Pero no es que escuche un disco u diga «ah, hicieron esto». Más bien trato de entender por qué evoca cierta sensación y verlo como un todo. Cada vez que intento hacer mi escucha menos técnica.
Eso me gusta, ¿puedes elaborar un poco más sobre eso? O sea, quizá ya no es tanto algo técnico, sino más sobre la emoción. ¿Qué es lo que sientes o percibes que luego quieres replicar? ¿Cómo lo atacas? Dices que es con práctica y trabajo, pero me imagino que tienes que poner atención en ciertas cosas.
Edu: No me fijo en eso. Es trabajo diario, y a veces pienso: «Con esto podría lograr algo similar», pero no me meto a investigar que equipo usó alguien. Si alguna vez me lo cruzo curioseando, pues chido, pero no es algo que haga de entrada cuando escucho música.
Lo que busco cuando mezclo es lo mismo que siempre me ha gustado al escuchar música: la sensación. Siempre he sido medio sensible en ese aspecto, y mi enfoque es llegar a esa emoción. No hay un solo camino, puede ser ecualizando, saturando, lo que sea.
El punto es que, cuando trabajo, tengo que sentir lo mismo que cuando escucho música. No lo pienso en términos técnicos de entrada, lo voy resolviendo en el momento. Si algo falta, lo pruebo, y si no jala, intento otra cosa.
Siempre busco provocar una emoción. Y sí, puede lograrse con algo técnico, pero lo importante es lo que me hace sentir la canción en ese momento.


¿Y cómo te proteges de eso? Digamos que estás en un mal mood o en un buen mood. Si tuviste un buen día o un mal día, eso definitivamente influye. ¿Cómo manejas esa parte?
Edu: Sí influye, pero hay un man, Seth Godin, que desmitifica la idea de la inspiración y el «tener un buen o mal día». En su libro The Process, dice que tienes que aparecer siempre. Tienes un mal día, apareces. Tienes un buen día, apareces.
En chambas creativas es fácil dejarse llevar por esas cosas, pero uno tiene que hacer la chamba. Obvio, hay días en los que es más fácil, porque dedicarte a esto te vuelve más sensible, pero la chamba real es aprender a aparecer. Suena workaholic y drástico, pero la idea es no dejarte llevar por un mal o buen día. Desconectarte y enfocarte en la chamba.
Última pregunta: ¿Qué viene para ti? ¿Qué proyectos tienes en puerta o qué es lo que te gustaría hacer próximamente?
Edu: Ahorita estoy trabajando con muchos artistas emergentes, pero obviamente me gustaría llegar a trabajar con artistas grandes, con música que realmente me guste. Me interesa seguir encontrando proyectos donde pueda aportar y crecer.
También quiero encontrar más estabilidad personal, llegar a un punto de plenitud. Quizá mudarme a otro lugar para tener más acceso a oportunidades, porque quedándome aquí, dudo que Harry Styles venga a trabajar conmigo. A veces tienes que estar donde suceden las cosas para que te consideren.
Al final, lo que más quiero es disfrutarlo. Que la música siga siendo algo divertido más allá de solo ser una chamba. Quiero hacer esto con la seriedad de un trabajo, pero sin perder el disfrute. Ese es el objetivo, y eso es lo que quiero lograr todos los días.
Es todo, muchas gracias.