Últimos Nietos – Cómo suenas cuando la mitad de tu banda ya no está.

Descubrí a Últimos Nietos como se descubren las cosas chidas hoy en día: por accidente. Gracias al algoritmo de Youtube, su video de “La Última Fiesta” comenzó a sonar en el fondo mientras hacía otra cosa -probablemente procrastinando-, pero algo de esa canción me detuvo. No sabría decir si fue el coro, la voz de Juli o el riff de las guitarras. Solo sé que me hizo cerrar lo que estaba haciendo y volver a ponerla una, dos, tres veces más.
“Pola, whisky barato y canciones para adultos asalariados”, dice su descripción de Bandcamp. Una frase que suena a broma pero es una declaración de principios.
Últimos Nietos es una banda de Cali que hace música con el corazón puesto entre la nostalgia y el caos, entre lo que duele y lo que todavía se celebra. Combinan energía punk, melodías pegajosas y letras que oscilan entre el humor y el desencanto cotidiano.
Esta entrevista la hicimos por videollamada para conversar de como una banda cambia, se replantea y vuelve a encontrarse. De las dudas, de los redescubrimientos y el sonido que queda cuando parte del proyecto ya no está.
De seguir tocando cuando no se trata de «pegarla» sino de encontrarle sentido al ruido, a la amistad y al paso del tiempo.
Bueno, yo creo que la primera pregunta es algo como darle continuidad a lo que hablábamos la vez pasada con Juli. Mencionaba que tenía una postura más existencialista, en esta onda de que, pues, a lo mejor su misión o su objetivo no es ser famosa, sino que, de alguna forma, el estar tocando le permite conocer lugares a través de la música, ¿no? ¿Va por ahí?
Mario: Pues, de manera personal, yo siento que también intentamos responder esas preguntas desde lo individual, porque, al final, somos cuatro personas con diferentes planes en la cabeza y demás.
La banda empezó como entre amigos. He tocado en otras bandas antes, y siempre se ha dado así: hay un tipo de música con el que estoy enganchado en el momento, quiero hacerlo, me junto con amigos y nos ponemos a tocar sin pretensiones.
Así pasó con Últimos Nietos. Empezamos a ensayar, a divertirnos, a quedarnos después de los ensayos tomando algo, parchando. Pero cuando algunos integrantes se fueron de la ciudad, quedamos tres: Damián, Juliana y yo. Tuvimos una conversación seria: “¿Esto se acaba o seguimos? Y si seguimos, ¿a qué le apuntamos?”.
No con grandes pretensiones de ser famosos, pero si con objetivos claros. Dijimos: “hemos tocado bastante en Cali, intentemos tocar en otros lugares, festivales, show nuevos”. Eso nos llevó a profesionalizarnos un poco más, probar con metrónomo, automatizar partes del show, hacer los conciertos más interesantes. Nos gusta tocar y nos divertimos, y creo que así ha sido todo, muy progresivo.



¿Cuál fue esa conversación que tuvieron cuando hablaron si seguía Últimos Nietos? ¿Les pasó por la cabeza quizá cambiar de nombre, traer más integrantes o cambiar de género?
Mario: Esa conversación se dio porque dos integrantes tuvieron que salir por trabajo. Ya teníamos un álbum grabado, habíamos hecho una mini gira por Colombia. Sabíamos lo que era tocar fuera de nuestra ciudad. Pero justo cuando teníamos impulso, nos enteramos que de que dos se iban.
Con Damián y Juliana, los que quedamos, fue como: “Bueno, ¿seguimos o no?”. Nunca pensamos en cambiar de nombre, pero sí en qué íbamos a hacer. Quedamos dos guitarristas y Juli, sin bajo ni batería . La primera pregunta fue: “¿Queremos seguir tocando?” Sí. “¿Entonces qué hacemos?”
Buscamos gente nueva, pero dijimos: “Intentemos no volver a ser cinco, solo incluir a una persona más”. Yo dejé la segunda guitarra y probé la batería, pero no funcionó. No tenía la resistencia para un show completo. Así que terminé pasando al bajo, y buscamos baterista.
Encontrar baterista en Colombia no es fácil. Al final contactamos a Carlos, de una banda amiga llamada “Los Hot Pants”, y desde entonces hace parte de la banda.
Juli: Lo que queríamos también era simplificar un poco. Con tanta gente es complejo coordinar ensayos, agendas, dinero… Al principio Carlos era baterista invitado, le pagábamos un porcentaje, pero no hacia parte del núcleo. Este año ya con el nuevo disco y las ganas de viajar, le preguntamos si quería unirse oficialmente, y dijo que sí. Desde ahí hace parte integral de Últimos Nietos. Como se fueron dos personas, estamos reconstruyendo desde pequeño, con calma, estableciendo bien nuestro rumbo antes de sumar a alguien nuevo.
¿Qué era eso que tenían en mente para la banda? ¿Hacia dónde la querían llevar en ese momento?
Juli: Para mí era volvernos a entender. Había que redefinir el sonido, porque los dos integrantes que se fueron tenían influencias muy marcadas: el baterista era muy punk, el bajista más hardcore, igual que Mario.
No se trataba de sentarnos a pensar “como queremos sonar”, sino de dejar que las composiciones fluyeran encontrar algo que no fuera una réplica de ningún género. Últimos Nietos no tiene un genero marcado: no somos punk, ni hardcore, ni solo rock. Era entender cómo acoplar nuestras visiones distintas y ver cómo íbamos a funcionar creativamente.
Mario: Y se siente. Algunas de las nuevas canciones ya las tocamos en vivo y se nota la diferencia. Siguen ciertos elementos -la voz de Juli, nuestra forma de tocar-, pero hay una onda distinta. Ese cambio con la nueva alineación, y también con las ganas de explorar músicas diferentes.


¿Digamos que va a ser un poquito menos punk, quizá?
Mario: Sí, yo creo que en general va a seguir teniendo una esencia punk, porque seguimos tocando nosotros y las influencias están ahí. Pero sí, un poco menos punk que el primer álbum, definitivamente.
Juli: Sí, seguimos tocando rápido -eso nos caracteriza-, pero ahora es mucho más melódico. Antes gritaba más; ahora canto más. No soy de falsetes ni melismas, pero busco más la melodía. Ha cambiado un poco en ese aspecto.
¿Hay algo que les haya dado miedo hacer, pero igual lo hicieron?
Mario: Sí, justo pero esa canción no quedó en el EP. Era una canción muy suave, casi acústica, que luego tuvo elementos electrónicos. Le dimos mil vueltas. Fue algo completamente nuevo para nosotros, y aunque al final no quedó, fue bacano intentarlo.
¿Porqué no quedó? ¿Cuál fue el criterio?
Mario: Principalmente el presupuesto. Solo podíamos grabar cinco canciones, no ocho. Así que escogimos las cinco con más cohesión artística, que contaran una solo historia. El resto quedará para más adelante.
¿La guardan para el siguiente?
Mario: Lo hemos dicho, y me parecería buena idea no desecharla completamente. Dejarla ahí.
Juli: Sí, al principio teníamos todo estructurado, cómo iban a salir las canciones, los lanzamientos… incluso le habíamos encontrado un espacio chévere a esa canción. Pero por cuestiones presupuestales tocó replantear todo.
De giras, tocadas, conciertos… ¿qué planes tienen con esta nueva etapa?
Mario: Sí, definitivamente. Después del cambio de integrantes, ya sabíamos lo que era tocar en venues independientes. Nos encanta esa cercanía con el público, pero queríamos probar otros escenarios.
El salto natural fue mirar hacia los festivales. Es diferente: estás lejos del público, la energía cambia, pero queríamos esa experiencia.
La idea fue seguir haciendo música y llegarle a más gente. Apuntar a toques más grandes, a invitaciones internacionales. Fue una decisión consciente de no quedarnos solo en Cali.


Sí, como explorar también otras cosas, ¿no? ¿Cómo les va con los fans en vivo?
Juli: Desde un tiempo para acá, se siente que la gente se sabe más las canciones. Hace poco tocamos en Bogotá, en un lugar muy cercano al público, y todas las canciones -excepto las nuevas- se las sabían. Fue increíble. Más gente nos escribe, incluso me reconocen en la calle. También hay gente de México que nos escribe diciendo “vengan, por favor”. Así que sí, se ha movido bastante.
Mario: A mí no me reconocen tanto, jajaja, pero sí escriben. Y es chévere. Hay gente que dice cosas lindas, que nos invitan a ir a Ecuador, México, Argentina. En los toques se siente esa energía, te dicen “toca una chimba”, y eso siente bien.
Oigan, y hablando de redes… ¿Cómo ven toda esta onda de las plataformas de música? ¿Les ayudan o cómo lo viven?
Mario: Creo que es una balanza. Yo sigo escuchando música por álbumes, a la vieja escuela, y eso tiene sus pros y sus contras. Me cuesta descubrir cosas nuevas sin los algoritmos o playlist, así que en ese sentido las plataformas ayudan.
Y claro, si alguien que no sabía que existíamos nos encuentra por afinidad musical, buenísimo.
Pero también hay una dicotomía en cómo lanzas música. A mí me gusta el formato álbum, pero a veces funciona mejor lanzarla por partes. Al final creo que es algo muy personal.
Juli: Todo se ha dado muy orgánicamente. Lo que más nos empujó fue ‘Última Fiesta’, con el videoclip. Desde ahí nos empezaron a escuchar más, incluso fuera del país.
Pero hoy en día lanzar música ya no es tan romántico. Si estás invirtiendo, tienes que pensar en estrategia, marketing, horarios, algoritmos… Y eso cansa.
Con este nuevo material queremos hacerlo de la manera “correcta”, con asesoría profesional, pero sin perder lo que nos gusta.
Lo difícil es no dejar que todo se vuelva consumo rápido. Ahora la música se descubre por TikTok, y sí, yo misma he encontrado cosas increíbles ahí, pero a veces son solo dos o tres tracks y ya.
Me pone a pensar: ¿queremos que nos escuchen por un reel viral o por lo que realmente estamos diciendo en las canciones?
Mario: Sí, estoy bastante de acuerdo.



¿Han pensado en eso de que una canción se vuelva viral solo por un fragmento, sin contexto?
Mario: Yo no consumo música así porque no tengo TikTok, pero si pasara, no me molestaría que una canción nuestra se viralizara.
Lo que sí me haría sentir raro es que solo se conozcan cuatro segundos, un pedazo ‘catchy’, sin entender el resto. Si alguien va a escuchar una canción mía, quiero que escuche la obra completa.
Claro, sí. Para terminar, en un futuro, digamos en diez años, ¿cómo se ven?
Juli: Diez años es mucho, pueden pasar muchas cosas. Pero me encantaría que viajemos, que nuestra música nos lleve a lugares que no imaginábamos. Lo más bonito es ver cómo algo que nació en un ensayo puede impactar a la gente.
Quiero hacer música, conocer lugares, seguir creando. El proceso de grabación es tedioso, lo odio, pero la parte creativa me encanta. Llevamos cuatro años siendo muy creativos en insistentes, y creo que todavía tenemos mucha pila para seguir.
Mario: Por mi parte, haría hincapié en eso: seguir haciendo música. A mí también me divierte mucho. Ya estoy pensando en lo que viene después de este lanzamiento.
En diez años me gustaría tener al menos cinco álbumes más, seguir haciendo y probando cosas nuevas con esta banda.
Listo, chicos.